domingo, 13 de septiembre de 2015





Fray Simplón y las palomas









era un fraile franciscano que se caracterizaba por su gran bondad y cariño por las palomas. Con la erupción del volcán Cotopaxi en 1726, quedó el campanario de la iglesia de san Francisco gravemente cuarteado, debido a esto, el corregidor de Guayaquil le dio tres semanas para reconstruirla o de lo contrario procedería a demolerla.

Al ver lo poco que recogió de la limosna, fray Simplón optó por darla en comida para las palomas. El corregidor mandó por la noche a escondidas una cuadrilla de hombres a demoler la torre del campanario. Al retirarse la cuadrilla, aparecieron miles de palomas que se lanzaron en perfecto orden sobre los escombros de la iglesia y con sus picos recogieron los miles de fragmentos, reconstruyendo y dejando una hermosa torre.

Fray Simón, ante la pregunta del corregidor, ¿a qué atribuís este prodigio?, le contestó: “A mis ángeles, señor”, con una mezcla de alegría y extraña complicidad en su rostro.

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